No imites a nadie, Sé tu mismo.

“Sé tú mismo, el resto de los papeles ya están cogidos”.

Oscar Wilde.

Ser antes que actuar

Parece fácil, incluso de lo evidente que es, no debiera ni citarse pero con el tiempo he descubierto que cuando no era yo, cuando no me expresaba como correspondía a mi manera de hablar, o no hablaba al público como en mi entorno de conocidos, adoptando un rol elevado, técnico, distante, o pretendía ser un orador de los que salen por la tele, era un BLUFF. Es complicado, es lo que en teatro se dice: ser antes que actuar, es quitarse máscaras producto del miedo, atreverse a, desde ti, conectar con los otros. Es imposible establecer una comunicación con sentimiento (éste es la clave) si no eres tú. ¿¿¿Cómo vas a hacerlo si tú no existes???.

Date Permiso a ser tú

Ten cuidado, los manuales y muchas de las formaciones tienden a estandarizar los modos, matando al mensajero y añadiéndole un kit de lo supuéstamente correcto. Los buenos comunicadores han sido primero fieles así mismos. Ten tu estilo,  date permiso a Ser como se lo dieron Risto Mejide o Mercedes Milá, políticos como Felipe González o Gabriel Rufián,  o incluso Jesulín de Ubrique o Belén Esteban.

Acéptate

Así que lo primero que puedes hacer, es plantearte y observar como hablas, como te expresas, si eres impulsivo, nervioso o vehemente, si eres tranquilo y preciso, si usas el humor y el ingenio, si eres irónico o ácido, meloso y cercano, brusco y directo, apocado y tímido…Acéptalo y juega desde ahí. Es evidente que cada ámbito, tiene unas normas sociales pero, te aseguro que se puede ser uno mismo educádamente en CUALQUIER ÁMBITO. Es más, vuelvo a insistir, SÉ TU MISMO.

En la forma de hablar, también afecta nuestro tipo de inteligencia y como procesamos la información. Hay personas que cuentan unas historias fantásticas, son muy descriptivos y corren el riesgo de perderse en el discurso y no centrar el mensaje final. Hay otras, que resumen rápidamente la idea, hablan de forma directa y clara, sin necesidad de grandes exposiciones para transmitir una idea, pero no da el tiempo suficiente a los oyentes para procesar e integrar el mensaje de forma duradera.

Lo importante, es conocernos a nosotros mismos y saber cómo es nuestra forma innata de comunicarnos. Saber de dónde partimos, nos ayuda a trazar el camino para transmitir nuestro mensaje.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *